jueves, 9 de enero de 2014

En realidad, soy transparente. Descubrirás que me gustan los pequeños detalles, si te fijas en que jamás he tenido las manos grandes. Te darás cuenta de que ando despacio, paseo, si miras las miniaturas que tengo por pies. Si abres el primer cajón de mi escritorio, entenderás que guardo todos los papeles "importantes" porque soy algo despistada, revueltos entre notas, apuntes y algunos recuerdos. El último cajón de mi vestidor revela que uno de mis juegos favoritos es la seducción. Si abres el segundo armario de la cocina, verás que nunca falta café, es mi gran aliado. Puede que si coges mi reproductor de música, entiendas la banda sonora de mi vida, e incluso es probable que si algún día miras la papelera de mi habitación, te asustes al ver todos los gritos que he callado. Pon el ojo en mi cámara y mira el mundo a mi manera, puede que así comprendas mis alegrías, mis proyectos y mis deseos. Ve, coge mi álbum de fotos, y sabrás de qué hablo, cuando digo que me encanta vivir con mis recuerdos, con los que decido quedarme, entenderás el valor que le voy a la amistad, al calor de mi gente. Pasa el dedo por mis uñas, así quizás entiendas que a veces me consumen los nervios, o simplemente cierra los ojos, pon las manos en mis mejillas y sabrás si la vergüenza ha desaparecido. Acércate a mi cuello y te hablará de mis sensaciones, cógete a mis alas y descubrirás de qué están hechos mis sueños...

Pero si quieres, olvídate de todo lo demás, y mírame a los ojos...

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